En un giro inédito en la lucha contra la inseguridad, Chiapas -la entidad con mayor pobreza del país- estrenó un paquete de vigilancia de última generación: drones militares, cámaras de reconocimiento facial y fusiles de asalto para sus fuerzas estatales.
El gobernador Rutilio Escandón presentó el “Escudo Chiapas”, una red de 1 200 cámaras conectadas al C5 que, según dijo, reducirá los índices de extorsión, secuestro y homicidio que han golpeado la frontera sur.
La inversión, de 2 300 millones de pesos, incluye 14 vehículos blindados, 8 drones armados y 4 500 nuevos policías capacitados por el Ejército. Aunque activistas advierten riesgos de militarización, el gobierno asegura que la tecnología será “un muro invisible” contra los cárteles que disputan la Sierra y la Selva.
El mensaje es claro: el estado más olvidado apuesta a la vigilancia extrema para sobrevivir al crimen organizado.
Fuente: coneval
